Era inevitable, en esta vida no hay luz sin oscuridad, y por eso nuestros días se volverán noches, y nuestras noches se volverán historias, leyendas que contaremos a nuestros hijos, y ellos se lo contarán a sus propios hijos, y así sucesivamente hasta que algun descendiente nuestro sea muy fulero, no pueda casarse, viva de la puñeta y no pueda seguir nuestro promisorio árbol genealógico.
El primer episodio de esta saga sucedió el pasado sábado, y tuvo como lugar de inicio el acogedor departamento de la señorita María Josefina Colovos, en el coqueto barrio de Capital Federal (no se que barrio es, no jodan). Además de la anfitriona se encontraban: Natalia, una amiga fiel de la dueña de casa y compinche de locas desventuras en la noche porteña, aunque un tanto esquizofrénica, al punto tal de hacerse llamar Noelia...; Carolina, la macanuda prima de nuestra querida mercedina y posible amante del superhéroe Flash; Rodrigo, o como algunos llaman... Rodrigo, confeso fumador de cigarrillos de chocolate y fanático de Nino Bravo; Ariel, quien todos conocen debido a la fama de este blog, comparable únicamente con la popularidad del cantante de Montana o las Boca de Dama del paquete de galletitas Variedad de Terrabusi; y no podemos olvidarnos del Sr. Herpes, el inseparable compañero de Josefina que dijo una vez más "Presente!" en una noche de jarana.
Entre pizza, cerveza y vodka los participantes de dicha reunión pasaban el tiempo charlando de la vida, sus mascotas, aviones comerciales, como exterminar hormigas y del clima en Burkina Faso (sufren una sequía desde hace días), hasta que Caro decidió marcharse. Todos los presentes lo tenían sabido: se iba a ver a Flash, sin dudas. En ese preciso instante, después de despedir a la bonita prima, cayeron en la cuenta de que quedaron 2 contra 2. Pero faltaba algo. O alguien.
Pasadas ya las 2 de la mañana tocan el timbre, el último eslabón de la cadena había llegado. Tras una cena privada en el exclusivo distrito de North Florida, en Vincent López, apareció Mauro, a quien todos conocen también por este grandioso espacio web, tan magnífico como los choripanes de la costanera o el unitario del Baby Etchecopar de hace unos años en canal 9. Tras un breve recibimiento comenzó el debate: dónde ir? Al final terminaron ganando las mujeres, y la noche continuó en El Burgués 2.0, bar donde cada 26 huevos había una zanja (solo entendidos).
Unas cervezas, Speed con melón y por último un Frizze amenizaron la pachanga. Entre Ari, Ro y Mauro buscaron las mil y un formas de vender a Josefina por 20 pesitos, una ganga, pero no hubo suerte. La desesperación hizo que Aru ofertara a su amigo Mauro dentro del paquete sexual, a lo que este último reaccionó con un botellazo en la cabeza al primero. No, en realidad eso no pasó, pero debería de.
Una vez afuera decidieron volver caminando, como personas pobres que son. Natalia (o Noelia, es igual) y Rodrigo comenzaron a discutir, como borrachos que eran. Ariel se prendió, como pendenciero que es. Josefina no emitía sonido alguno, como provinciana perdida en la ciudad que era. Mauro trataba de apaciguar los bandos, como buenudo que es. Los vecinos del barrio de Capital Federal dormían, como personas normales que son (de noche). Y todo gracias a quién? A Evita señores, la dama del pueblo, aquella mujer que supo tener en sus manos el cariño de toda una nación, ya sea gracias a una demagogia perfecta o a un carisma nunca antes visto.

El resto de la noche quedará para el placer de sus perversas cabecitas, queridos lectores. El final lo ponen ustedes, solo les daremos un pequeño dato: terminamos todos ebrios en la casa de Josefina.
Espero los finales, el más original se lleva un autógrafo de Alcides y una copia pirata del último CD de Sergio Denis.









